viernes, 15 de junio de 2007

La Carreta

Caminaba con mi padre cuando el se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó: Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más? Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: Estoy escuchando el ruido de una carreta. Eso es -dijo mi padre-. Es una carreta vacía. Pregunté a mi padre: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aun no la vemos?
Entonces mi padre respondió: Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.
Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:
"Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace"
La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Y recuerden que existen personas tan pobres que lo único que tienen es dinero. Y nadie está mas vacío que aquel que está lleno de sí mismo.
Mateo 6:6 "Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público."

jueves, 14 de junio de 2007

Siempre se ha hecho así

¿Sabía usted que la pauta para la anchura de las vías de trenes en los Estados Unidos es de 4 pies con 8.5 pulgadas? Son exactamente 1.4351 metros de anchura. ¿No le parecen una medida extraña? ¿Por qué fueron elegidas estas medidas tan raras? Según un artículo en la Internet, la razón es que así se construían en Inglaterra donde inicialmente se usaron las mismas medidas de los tranvías, que existían antes que los trenes.
Estos seguían las medidas de los carros de guerra romanos que fueron hechos de la anchura indispensable para acomodar el trasero de los dos caballos de guerra que tiraban de ellos. De manera que las vías de los trenes estadounidenses tienen esa anchura debido a que hace siglos, era la medida necesaria para que cupieran los traseros de dos caballos. A eso los expertos de hoy en día, le llaman "la tiranía del siempre se ha hecho así". Y recomiendan revisarla.
Quizá no sea tan malo que estos ferrocarriles corran por rieles con esas medidas. Lo que si debemos revisar son ciertas costumbres que no nos ayudan a llevar una vida grata.
Por ejemplo, recuerdo aquella madre que se quejaba de que a su hijo de 10 años no le gustaba estudiar. "Lo regaño, pero él no entiende".

Le pregunté cuánto tiempo llevaba aplicando esas "correcciones", suspiró y me aseguró que había sido una lucha de cuatro años ya. Se sorprendió cuando le pedí que cambiara de táctica.
Era obvio que no daba resultado. ¿Por qué entonces se empeñaba en aplicar esa forma de corregir tan poco productiva? La respuesta está en la tiranía del "siempre lo he hecho así".
En realidad esta mujer no sabía qué otra cosa hacer hasta que leyó el libro "Cómo Ganar Amigos"de Dale Carnegie®. Ahí encontró que bajo el estímulo todos respondemos mejor que bajo la amenaza. La historia tiene un final feliz, porque ese muchachito es ahora un buen estudiante de bachillerato.
Cuando hablamos de "nuestras costumbres" solemos referirnos a conductas que repetimos por hábito, cayendo en "la tiranía del siempre se ha hecho así..."
Tenemos 2 opciones: Quejarnos, protestar, echar la culpa a los demás de lo que no funciona, o renovarnos, cambiar el enfoque, innovar y ver la nueva vida que Dios nos ha regalado..!
2 Corintios 5:17Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. "¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!"

martes, 12 de junio de 2007

Un Error Perfecto

Mi abuelo amaba la vida - especialmente cuando podía hacerle una broma a alguien. Hasta que un frío domingo en Chicago, mi abuelo pensó que Dios le había jugado una broma. Entonces no le causó mucha gracia. Él era carpintero.
Ese día particularmente él había estado en la Iglesia haciendo unos baúles de madera para la ropa y otros artículos que enviarían a un orfelinato a China.Cuando regresaba a su casa, metió la mano al bolsillo de su camisa parasacar sus lentes, pero no estaban ahí. Él estaba seguro de haberlos puesto ahí esa mañana, así fue se regresó a la Iglesia. Los buscó, pero no los encontró.
Entonces se dio cuenta de que los lentes se habían caído del bolsillo de su camisa, sin él darse cuenta, mientras trabajaba en los baúles que ya había cerrado y empacado. ¡Sus nuevos lentes iban camino a China!. La Gran Depresión estaba en su apogeo y mi abuelo tenia 6 hijos. Él había gastado 20 dólares en esos lentes. "No es justo" le dijo a Dios mientras manejaba frustrado de regreso a su casa. "Yo he hecho una obra buena donando mi tiempo y dinero y ahora esto".
Varios meses después, el Director del orfelinato estaba de visita en Estados Unidos. Quería visitar todas las Iglesias que lo habían ayudado cuando estaba en China, así que llegó un domingo en la noche a la pequeña Iglesia a donde asistía mi abuelo en Chicago. Mi abuelo y su familia estaban sentados entre los fieles, como de costumbre.
El misionero empezó por agradecer a la gente por su bondad al apoyar al orfelinato con sus donaciones. "Pero más que nada", dijo "Debo agradecerles por los lentes que mandaron. Verán, los comunistas habían entrado al orfelinato, destruyendo todo lo que teníamos, incluyendo mis lentes. ¡Estaba desesperado! Aún y cuando tuviera el dinero para comprar otros, no había donde. Además de no poder ver bien, todos los días tenia fuertes dolores de cabeza, así que mis compañeros y yo estuvimos pidiendo mucho a Dios por esto. Entonces llegaron sus donaciones.
Cuando mis compañeros sacaron todo, encontraron unos lentes encima de una de las cajas". El misionero hizo una larga pausa, como permitiendo que todos digirieran sus palabras. Luego, aún maravillado, continuó: "Amigos, cuando me puse los lentes, eran como si los hubieran mandado hacer justo para mí!, ¡Quiero agradecerles por ser parte de esto!".
Toda las personas escucharon, y estaban contentos por los lentes milagrosos. Pero el misionero debió haberse confundido de Iglesia, pensaron. No había ningunos lentes en la lista de productos que habían enviado a China.
Pero sentado atrás en silencio, con lágrimas en sus ojos, un carpintero ordinario se daba cuenta de que el Carpintero Maestro lo había utilizado de una manera extraordinaria. Cheryl Walterman Stewart
La obra de Dios no la hacen personas extraordinarias, sino personas ordinarias que están comprometidas con Él. Puede que digamos a Dios: «No soy nada, no tengo dones, muchas veces fracaso miserablemente. ¿En verdad quieres usarme?» Cuando preguntamos: «¿Desea Dios usarme realmente?», la respuesta es clara. Dios escoge a «lo débil del mundo para avergonzar a lo fuerte» (1 Co. 1:27).
Dios ha estado usando personas ordinarias como tú y como yo durante miles de años. ¿Por qué habría de detenerse ahora?
SE BUSCAN: PERSONAS ORDINARIAS PARA HACER UNA OBRA EXTRAORDINARIA.

lunes, 11 de junio de 2007

Supera el Pasado

Hiram creció en un hogar sin amor. Nunca vio a su madre derramar una lágrima. Su padre fue siempre frío y áspero.
El más grande temor de Hiram en la vida era de que llegase a ser lo que su padre ya lo consideraba: un fracaso. A la edad de 17 años, pesando sólo 55 Kg., Hiram se enroló en la Academia Militar de los Estados Unidos. Él no quería asistir a la Academia Militar. De hecho, menospreciaba la Academia Militar, pero no se atrevió a desafiar el deseo de su padre.
Al comienzo se desempeñó pobremente en sus estudios, pero, al adaptarse, sus calificaciones mejoraron gradualmente y para cuando se graduó, su promedio figuraba apenas debajo de la mediana de su clase.
Poco después de la graduación, regresó a su pueblo natal vistiendo su uniforme militar. Para su vergüenza, cuando llegó, ¡la gente de su comunidad se rió de él! Simplemente no podían aceptar a un "fracaso" como Hirma como soldado.
Esta humillante recepción dejó una profunda impresión en Hiram para el resto de su vida. Años después, tras llegar a convertirse en un general de tres estrellas, Hiram se sentía incómodo luciendo el uniforme. En consecuencia, cada vez que podía, vestía una camiseta con tres estrellas cosidas en cada hombro en vez de su uniforme regular.
Eventualmente Hiram se sobrepuso al sarcasmo y ridículo recibido de su familia y "amigos" alcanzando el rango militar más alto cuando fue nombrado el líder del Ejército de la Unión.
¡Y qué líder llegó a ser! Y es que, verán, Hiram es conocido por nosotros hoy como Ulises S. Grant, ¡el gran general del Ejército de la Unión que más tarde llegaría a ser presidente de los Estados Unidos!
Hiram experimentó humillación; experimentó rechazo; experimentó fracaso. Pero porque rehusó definirse a sí mismo por los escollos de su pasado, porque perdonó a sus atormentadores y olvidó sus fracasos, ¡Ulises S. Grant pudo buscar muy dentro de sí mismo y desatar todo su potencial! Charles C. LeverFilipenses 3:13Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante,2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.Isaías 43:18-19No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis á memoria las cosas antiguas.He aquí que yo hago cosa nueva: presto saldrá á luz: ¿no la sabréis? Otra vez pondré camino en el desierto, y ríos en la soledad.Isaías 41:10No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:13Porque yo soy tu Dios, que te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudé.